domingo, 3 de noviembre de 2013

ESPIRITUALIDAD ORIONISTA

 
 
 
ESPIRITUALIDAD ORIONISTA


A cada familia religiosa, dentro de la Iglesia, le corresponde una espiritualidad que le es propia y la distingue de otras marcas carismáticas. Forma parte, diríamos, de su identidad, de su espíritu, de su tradición. Siempre se trata de un don de Dios, en primer lugar.

Para nosotros hablar de la espiritualidad orionista nos obliga a adentrarnos en la personalidad de nuestro santo Fundador y, sobre todo, acercarnos a la forma cómo él traduce su experiencia de fe. Sería algo así como intentar una radiografía interior.

Ahora, sin ánimo de agotar la riqueza inmensa de un gigante de la santidad y de la caridad como es san Luis Orione, podríamos recoger como herencia testamentaria estos rasgos tanto de su personalidad como de su fuerza espiritual:

  • Hombre de carácter y de fuerte personalidad, construida a pulso en un ambiente familiar rodeado de estrecheces y en unos contextos de crecimiento marcados por el sufrimiento y por la austeridad que le hicieron madurar deprisa y hacer suyo el desapego mundano. “Una de las gracias que el Señor me ha concedido es la de haber nacido pobre”, confesará.
  • Audaz, arriesgado, valiente. Siempre emprendedor. Nunca se arredró ante nada ni ante nadie. La urgencia de la caridad era su grito de batalla y, fiado de la Divina Providencia, desafió todo tipo de obstáculos y dificultades.
  • Acogedor, de espíritu familiar. Don Orione, corazón de padre, fue ejemplo de trato para todos cuantos tuvieron la suerte de encontrarse con él. Siempre puso en primer lugar las buenas relaciones entre sus hijos. Y a nadie cerró las puertas de su caridad. “En nuestras casas no se preguntará a nadie si tiene un nombre. Sólo si tiene un dolor”.
  • Amigo de Dios. Dios lo era todo para él. Su primacía era incuestionable. Con Dios en el corazón, vivió de Dios, desde Dios y absolutamente para Dios, en una actitud ejemplar de completa disponibilidad a sus planes, que le proporcionaba una fuente inagotable de paz interior y de felicidad. Su amistad con Dios la cultivaba con la conexión permanente, a través de pequeñas jaculatorias, que le recordaban la Presencia de Dios y, sobre todo, con largos momentos de oración, auténticos encuentros cara a cara con El. Sólo así se puede explicar su vitalidad y dinamismo incansables. Don Orione hizo perfecta síntesis entre fe y vida. Fue hombre activo-contemplativo y contemplativo-activo: siempre puente de encuentro entre Dios y las personas, valiéndose de la caridad como lenguaje evangelizador.
  • Hermano de los hombres, de todos los hombres…Su paso por la Historia, –recordémoslo,- ocurre a finales del s. XIX. Son tiempos convulsivos y revueltos. Los modernos fenómenos sociales de la industrialización y el urbanismo, unidos a la irrupción de nuevas ideologías políticas amenazaban la unidad que hasta entonces se había dado alrededor de la Iglesia, lo que tuvo como efecto nefasto el paulatino alejamiento de los sectores obreros de la fe y de la Iglesia. El joven Orione abre los ojos y contempla –con la mirada de Dios- a los hombres cansados y desilusionados. En esas necesidades humanas asoma su intuición fundacional para conseguir penetrar social y cristianamente en el pueblo obrero. Su objetivo último es encaminar a las personas –todas las personas- hacia Dios, orientarlas en la dirección de la Iglesia, oxigenando así la sociedad entera. Quiere que su congregación sea “una profundísima vena de espiritualidad mística que invada todos los estratos sociales”, además de ser buena samaritana para los heridos de la vida.

Luis Orione es un hombre de acción, de actuaciones rápidas, de fáciles reflejos. Se ofrece generosamente a Dios con el ardor de la juventud. Y desde entonces, concibió su Congregación como un holocausto de fraternidad universal. “hacer el bien siempre y a todos; el mal nunca, a nadie” sintetiza las ambiciones de su joven corazón.

  • …pero los pobres son los primeros, sus predilectos. A ellos dedica las mejores energías porque son el tesoro de la Iglesia. Todos sus movimientos giran en torno a los más miserables, a los más alejados de la Iglesia, a los rechazados por la sociedad, a los aparcados en las cunetas de la vida. “La Pequeña Obra de la Divina Providencia –escribe- nacida para los pobres, para conseguir su objetivo, planta sus tiendas en los barrios y suburbios más míseros, que están en los márgenes de las grandes ciudades industriales y vive pequeña y pobre entre los pequeños y los pobres fraternizando con los trabajadores humildes”. Y a sus hijos les recordará. “Nosotros estamos para los más pobres. No lo olvidéis nunca”.
  • Hombre de Iglesia. Vivió la pasión por construir la unidad dentro de la Iglesia. La eclesialidad es una nota carismática del programa que ofrece a los primeros seguidores, a los que él llama “la compañía del Papa”, cuya preocupación es la defensa del Papa y de su Magisterio, muy contestados por aquellos años. Se considera con total humildad un trapo en manos de Dios y de la Iglesia: “Los Hijos de la Divina Providencia quieren ser enteramente del Papa, de los Obispos y de la Iglesia: trapos, servidores e hijos obedientísimos, en humildad, en fidelidad, en amor sin límites usque ad morten et ultra”. ( Cartas II, 386 ). El gran sueño de D. Orione fue unir la Iglesia, representada en el Papa, Vicario de Cristo, con el pueblo. El se vive como un puente de intersección. Y utilizará para su propósito un nexo tan fácil de entender como las obras de caridad, que hablan todos los idiomas. Con conciencia de buen hijo se abandona en manos de su madre la Iglesia y se pone a su entero servicio no arrogándose nunca ninguna importancia y dando a cada obra social el título de “obra de Iglesia”. A sus hijos, en el último discurso de despedida, les dio esta recomendación: “Os ruego que seáis y permanezcáis humildes y pequeños a los pies de la Iglesia”. Y Vivió con dolor, de buen hijo, las divisiones entre las distintas confesiones cristianas y no escatimó esfuerzos en su intento de acercar posturas.
  • María como punto de mira en el estilo de vida y de servicio. En Don Orione hay claras huellas marianas en sus actitudes de humildad, disponibilidad, abandono en manos de Dios. Su vida, como la de María fue un “fiat” continuado ya sea en los momentos de gozo como en las numerosas situaciones dolorosas y de cruz.

La entera familia orionista, beneficiarios de la inmensa riqueza espiritual de nuestro Santo, tenemos en su espiritualidad ( ¡nuestra espiritualidad! ) el equipaje que siempre hemos de llevar dentro y encima como fuerza vital para encarar la misión, como energía capaz de dinamizarnos e ilusionarnos, como espíritu que nos empujará a seguir siempre adelante, sorteando todos los vientos de la Historia

IDEALES DE DON ORIONE

Ideales de San Luis Orione

JESUS
¡Ven Señor Jesús!
Resucita en todos los corazones,
en todas las familias.
Escucha el grito angustiado
de las muchedumbres que anhelan por ti,
¡Oh Señor! Te pertenecen, son tu conquista,
¡Oh Jesús, mi Dios y mi Amor!


MARÍA
¡Te quiero, Virgen Santa,
te invoco, te sigo, te amo!
Llévame, Virgen bendita, a las multitudes
que llenan las plazas y las calles;
llévame para acoger
a los huérfanos y a los pobres.
¡Salve, cándida e inmaculada
Madre de Dios!
¡Salve, Madre de misericordia!
 

EL PAPA
Mi amor más dulce y grande
es el Papa, o sea, Cristo;
el Papa para mí y para vosotros,
es el mismo Jesucristo.
Amar al Papa es amar a Jesucristo.

 

ALMAS
¡Almas y almas!
Esta es nuestra vida:
almas de niños, de pobres,
de pecadores, de justos,
de descarriados, de arrepentidos,
de rebeldes a la voluntad de Dios.
No nos interesen y no amemos
más que las almas de nuestros hermanos.
 

VOCACIONES
Las vocaciones al sacerdocio
de los niños pobres son,
después del amor al Papa y a la Iglesia,
el ideal más querido,
el más santo amor de mi vida

viernes, 11 de octubre de 2013

¡¡¡¡ RICARDO GIL BARCELÓN Y ANTONIO ARRUÉ PEIRÓ !!!!!


Don Ricardo Gil Barcelon

En 1909 conoció a Don Orione de Roma y se convirtió en seguidor leal, inquebrantable equilibrio en la confianza en la Divina Providencia.



 Ricardo Gil Barcelon
nació en Manzanera Teruel (España) 27 de octubre de 1873, por Francisco Gil y Francisca Barcelon, de origen noble y rico. En la gran familia - tres hermanos y seis hermanas - que llevaban una vida ejemplar cristiana, con especial atención a los pobres, que habitualmente y llamó a la puerta de la casa. " Mi madre me enseñó a pensar en los pobres - que más tarde escribió P. Ricardo - tener un gran corazón, mirar hacia otro lado ".

 En 1885, sólo doce años de edad, entró en el seminario donde fue "diligente y estudiante capaz." Por la voluntad de su padre, en 1889, se matriculó en la École Normale de Teruel para convertirse en un maestro. Por desgracia no alcanzó su objetivo, ya que, en varias ocasiones, tenía los enfrentamientos verbales con el Director, un masón, que no perdía ocasión de la fe fingida, la religión y la Iglesia. La defensa de la verdad era un valor mayor de los intereses personales, incluso si cuesta Ricardo expulsión permanente de la escuela, justo cuando se preparaba para soportar los últimos exámenes.

 Veinte años en 1893 durante la Guerra Española-Americana, fue un soldado en las Filipinas, donde, durante un acto de guerra, se encontraba en grave peligro de vida. Se invoca a la Virgen, el enemigo se detuvo de repente su avance y Ricardo, a raíz de una luz intensa, se las arregló para llegar a la sede del español. Estaba a salvo.

 Completó sus estudios de teología en la Universidad de Santo Tomás de Aquino en Manila, fue ordenado sacerdote 24 de septiembre 1904 y fue nombrado capellán de la Delegación Apostólica. Pero, a pesar del ministerio sacerdotal fue reconocido por todos como pronta y generosa, P. Ricardo parecía tener una vida muy cómoda. Por esta razón, en 1905, decidió regresar a España, donde en 1907 ingresó en la Orden Dominicana como novicio. Pero esta no era su camino. Durante nueve meses se retiró a los Terciarios Capuchinos Torrentes regulares, pero incluso en este caso no se sentía en su lugar. Decidió pasar unos meses solo, como un ermitaño. P. Ricardo todavía no se había dado cuenta de lo que el Señor quería de él: " Tengo una maraña de pensamientos y deseos que ni siquiera puedo poner con el fin de entender algo ", le dijo a su padre que él no veía feliz.

 Para entender la voluntad de Dios sea con él, tomó una decisión audaz: caminar una peregrinación de oración y penitencia a Roma. Dejó Torrijas 06 de abril 1909 y, tras su paso por España, el sur de Francia y la mayor parte de Italia, que viven de la limosna solo, por último, 06 de julio siguiente, llegó a la Ciudad Eterna. P. Ricardo fue organizada por varios meses por un canónigo de San Juan de Letrán hasta el 3 de febrero de 1910, conoció a Don Luigi Orione (1872-1940), fundador de Tortona (Alessandria), la "Pequeña Obra de la Divina Providencia". Esta reunión dio un giro a su vida espiritual.

 Don Orione tacto con P. Ricardo, primero lo detuvo unos días en la iglesia de S. Ana de novios en el Vaticano y luego lo envió a Tortona, centro de la nueva Opera Don Orione. A finales de 1910, fue enviado primero a Messina, devastada por el terremoto de 1908, y luego en Cassano Jónico, donde permaneció hasta 1923 como rector del Santuario de la Madonna della Catena. Durante unos meses en 1913 en Reggio Calabria.

 Después de una larga estancia en el sur de Italia, fue enviado en Tortona como profesora de español de los jóvenes misioneros, dejando para América Latina. Bajó a Roma antes de la Colonia Agrícola Via Massimi y luego en el pobre y populosa parroquia de Todos los Santos en el San Giovanni, donde permaneció poco más de tres años.

 El 2 de enero de 1928, fue enviado nuevamente al Santuario de Cassano Jónico, donde P. Ricardo tuvo que enfrentar quizás la más terrible prueba de la vida: fue acusado del asesinato de una niña, cuyo cuerpo fue encontrado cerca. Fue arrestado bajo la acusación completamente arbitraria y sesgada que terminó después de dos meses de encarcelamiento injusto, con plena absolución " por falta de pruebas y sospechas infundadas ", tal como se expresa en L'Osservatore Romano el 15 de julio 1928. El ermitaño entre Gaetano Cremaschi que fue detenido con él, no pudo pasar la prueba, y después de salir de la cárcel, murió de miseria y desesperación.

 P. Ricardo fue enviado por Don Orione en Villa Moffa Bra (CN), la sede del noviciado, para recuperarse físicamente y espiritualmente. Es desde este lugar de oración y formación de 1 de julio de 1929 escribió a Don Orione este billete que revela la fuerza de su corazón: " Mi vocación sacerdotal era sin duda no sólo para celebrar la misa. La vocación de ermitaño no parecen tenerlo. Ni mucho menos! Estoy hecho para luchar y no para la paz. Sólo tengo la paz de conciencia que lo lleva constantemente la amistad con Dios ". P. Ricardo estaba satisfecho y, en unos días, dejar que los muros de Villa Moffa a la cabeza por primera vez en Tortona, donde permaneció unos meses, y luego en su querida España, donde, en 1930, de acuerdo con el fundador, volvió a presentar el Congregación de los "Hijos de la Divina Providencia": era la víspera de la guerra civil sangrienta.

 Desde septiembre de 1931, durante cinco años, residía en la ciudad de Valencia, en diferentes hogares, pero todos los pobres y siempre abiertas para recibir a los más pobres.

Martirio

    El martirio del P. Ricardo Gil y Antonio Arrué aspirante debe ser incluido en la persecución de la Iglesia Católica durante la Guerra Civil Española, la cual, como es bien sabido, hace miles de víctimas, incluyendo a los que valientemente han dado testimonio de su fe: obispos, sacerdotes, religiosos y laicos.

   Seguido de cerca por las milicias comunistas y anarquistas de su vida coherente con el Evangelio 1 de agosto de 1936, aproximadamente a las 10.00 de la mañana, los dos fueron detenidos orionines repente, a pesar de las protestas de las personas que los admiran. No era la primera vez que los milicianos se presentaron en la puerta del apartamento de la calle Zamenhof n. 16/3a, con la intención de detener el sacerdote y su colaborador, pero la gente siempre ha defendido. Los milicianos llegaron allí con el pretexto de inspeccionar el apartamento, ya que, según sus informaciones, había bombas. Fue sólo un pretexto, de hecho, se encontró más que un tronco con libros de oración y ropa personal.

 En ese momento, Antonio era de los vecinos, donde fue a buscar un poco de agua. Conocido que P. Ricardo estaba en peligro, rechazando la invitación a esconderse y escapar, corrió a su casa para darse cuenta de la misma persona que el sacerdote que le había ayudado mucho. Los milicianos se retiraron a los dos, lo que lleva en un vehículo de motor con la inscripción ahora se conoce de la ciudad: FAI (Federación Anarquista Internacional).

 No hay noticias precisas de lo que ocurrió después de la detención, salvo que P. Ricardo Antonio y fueron trasladados a El Saler , una playa a unos quince kilómetros de Valencia. Se les pidió a gritar "¡Viva la FAI" si querían salvar su vida, pero P. Ricardo, levantando el crucifijo gritó "¡Viva Cristo Rey". En respuesta, le dispararon de inmediato, con una bala en la cabeza. Antonio se apresuró a apoyarlo, al morir, se desplomó al suelo. Al ver este acto de misericordia, una milicia dirigida hacia él, y con la culata de su rifle le golpeó violentamente, hasta aplastar su cráneo. Era el 3 de agosto de 1936.

 El doctor Jesús Montorio Marzo, hermano del P. Ricardo reconoció la morgue del Hospital Provincial de Valencia y descubrió que su marido llevaba un cilicio.

 "P. Ricardo y Antonio son dos testigos de la fe puesta en la procesión de los mártires cristianos de la Iglesia española, el protagonista de uno de los testimonios más heroicos y compacto de la historia. Ni P. Ricardo ni Antonio, y ninguno de los otros miles de mártires durante la guerra civil de 1931-1939, hizo la guerra a otra: eran víctimas inocentes, fieles a Cristo. Así que la Iglesia los reconoce en beatificarli "(Vicente Cárcel Ortí).

Historia de la Causa

• 1962 inicio de la Causa en la diócesis de Valencia y la recolección de la primera documentación.

• Las causas reabiertas después de la suspensión ordenada por el Papa Pablo VI en 1988, el Procurador General, P. Ignacio Terzi pide la reapertura de la causa de los dos orionines mártires.

• 30 de noviembre 1994: en realidad abre la Causa

• 18 de febrero 1999: Constitución de la Comisión Histórica de Valencia

• 28 de junio 1999: Entrega de las Actas de la Comisión Histórica de la Congregación para las Causas de los Santos

• 19 de noviembre 1999: El decreto de validez del proceso

• 26 de noviembre 1999: nombramiento de la Relatora de la causa

• 21 de abril 2000, la aprobación y firma de la Positio por el Relator

• 14 de junio 2000: entrega de Positio a la Congregación para las Causas de los Santos

• 28 de septiembre 2010: el voto positivo de la Teología

• 29 de octubre 2012: el voto positivo de la Congregación de Cardenales y Obispos

• 20 de diciembre 2012: L'Osservatore Romano promulgación del Decreto súper martirio .

Oración

Señor Jesucristo, nuestro Dios y nuestro Rey crucificado, te damos gracias por el don de la caridad y fortaleza que brillaba en tus siervos, Ricardo Gil y Antonio Arrué, fieles a su vocación en la persecución y el martirio.

Humildemente suplicamos a glorificar estos testigos heroicos tus, concediéndonos la gracia que te pedimos por su intercesión confiada. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amen.

 

jueves, 3 de octubre de 2013

UNA PLANTA ÚNICA CON MUCHAS RAMAS





"Escribo esta carta en vísperas del centenario del inicio de los primeros misioneros enviados por Don Orione a Brasil. Exactamente 17 de diciembre 1913 a las 16 horas , los primeros misioneros orioninos partieron de Génova a Brasil en el barco " Thomas de Saboya. " Los misioneros desembarcaron en el puerto de Santos , 29 de diciembre de 1913, y luego vinieron en tren hasta el destino, Mar de Espanha , en el Estado de Minas Gerais , 2 de enero de 1914.

Esa salida fue la primera apertura de la Congregación más allá de las fronteras de Italia. Es una fecha importante porque marca el inicio del abrazo de la gente en el nombre y en el espíritu de Don Orione . En muchos otros pueblos llegaron después ... ! Hoy estamos presentes en 32 países.
Este año del centenario se refiere a la totalidad de la familia de Don Orione , en todas las naciones y de todas las categorías , FDP , PSMC , ISO, MLO y Laicos. Así , al terminar el Año de la Fe , la Pequeña Obra de la Divina Providencia celebrará el Año Misionero Orionino , desde el 20 de octubre del 2013 hasta 8 de diciembre de 2014 .
Es una fecha importante porque marca el inicio del abrazo de la gente en el nombre y el espíritu de Don Orion
Con la celebración del Año Misionero Orionino se propone tres objetivos
1 . gracias al Señor por la historia de la congregación que es en sí mismo una historia de la misión ;
2 . celebrar nuestros orígenes comunes y la unidad de la familia de Don Orione en el mundo con un renovado compromiso de fidelidad creativa al carisma ;
3 . reavivar el celo misionero característico de nuestra Orionita identidad, también en respuesta a los repetidos llamamientos del Papa Francisco para una "Iglesia misionera".
La carta se compone de cuatro capítulos. El primero es citado en su totalidad el guión con el que el propio Don Orione presenta " Lo que la Pequeña Obra de la Divina Providencia " . " Es un claro espejo en el que podemos ver el rostro de Don Orione y la cara de nuestros religiosos y laicos de hoy en día ", dijo Don Flavio.

El segundo se titula " El carisma de Don Orione carisma es la catolicidad " y muestra los signos de esta catolicidad, sus raíces no sólo en lo sobrenatural, sino también en su manifestación histórica, se abre a muchaspersonas, muchas épocas y culturas, para las diferentes categorías de la población de Dios
El tercer capítulo presenta " La Pequeña Obra de la Divina Providencia en el mundo " , con una breve evolución histórica y geográfica de la "única planta con muchas ramas" desde el principio hasta hoy. Recuerdo el año, el principio y los protagonistas de la fundación de la familia de Don Orione en los distintos países .

El último capítulo, " Mirando al futuro ", lanza algunas perspectivas de la forma de vida de la congregación y se reúnen en la celebración del 20 de octubre en el Santuario mariano de Aparecida (Brasil), donde, al final de la Asamblea General se iniciará el año Misionero Orionino.


Qué es'?  la congregación?
 
 
Es una humilde Congregación Religiosa, de reciente creación, italiana de origen, moderna en sus hombres y en sus sistemas, total y solamente consagrada al bien del pueblo y de los hijos del pueblo, confiada a la Divina Providencia.
Por lo tanto, ha nacido para los pobres, y para alcanzar su fin se establece en los centros obreros, preferentemente en los barrios y suburbios más pobres, que están en las orillas de las grandes ciudades industriales; vive, pequeña y pobre, entre los pequeños y los pobres, Fraternizando con los humildes trabajadores, corroborada por la bendición de la Iglesia y por el válido apoyo de las Autoridades y de los espíritus abiertos a los nuevos tiempos y los corazones amplios y generosos,
Se dirige al pueblo, más que con la palabra con el ejemplo y el holocausto de una vida inmolada día y noche con Cristo, al amor y a la salvación de los hermanos.
Esta institución es de timbre puramente católico y es italiana, sin reticencias; también en el extranjero desenvuelve obra de ferviente italianidad.
Aun cuando vive de una única fe y tiene sólo un alma y un corazón y unidad de
gobierno, desarrolla múltiples actividades, según las variadas necesidades de los humildes a cuyo encuentro va, adaptándose, por la caridad de Cristo, a las diversas exigencias étnicas de las naciones a las cuales la va trasplantando la mano de Dios.
No es, por lo tanto, unilateral, sino que, con tal de sembrar a Cristo, la fe y la civilidad en los surcos más humildes y necesitdos de la humanidad, asume formas y métodos diferentes, crea y alimenta diversidad de instituciones, valiéndose para su apostolado de todas las experiencias y sugerencias que recibe de las Autoridades locales.
Su programa: la caridad
 
Su anhelo es la difusión del Evangelio y del amor al "dulce Cristo en la tierra" entre el
Pueblo, como así también la difusión de un espíritu más vivo y más grande de caridad fraterna entre los hombres, dirigido a elevar religiosa y socialmente a las clases trabajadoras, a salvar a los descaminados de las ideologías fatales y a edificar y unificar a los pueblos en Cristo.
Su campo es la caridad, pero no excluye nada de la verdad y de la justicia, sino que hace la verdad y la justicia en la caridad.
La Pequeña Obra quiere servir, y servir con el amor; con la ayuda de Dios, se propone llevar a la práctica las obras de misericordia, para el alivio moral y material de los pobres; su vida es amar, rezar, educar a los huérfanos y los más desamparados hijos del pueblo a la virtud y al trabajo; es sufrir y sacrificarse con Cristo en los pobres más abandonados y rechazados.
Su grito es "la Caridad de Cristo nos urge" de San Pablo y su programa "nuestra Caridad no cierra puertas" de Dante.
Por eso acoge y abraza a todos los que tienen un dolor, pero no tienen quién les dé un pan, un techo, un consuelo; se hace toda para todos para llevar a todos a Cristo.
Esta Pequeña Obra de la Divina Providencia, nacida de un latido vivificador de ese amor que está siempre pronto ante todas las necesidades de los hermanos que sufren, quiere ser como una corriente de aguas vivas y bienhechoras, que se distribuye en canales para irrigar y fecundar de Cristo a los estratos más áridos y olvidados.
Es obra de Dios
 
Es una planta nueva, surgida a los pies de la Iglesia y en el jardín de Italia, no por obra de hombre sino por un soplo divino de la bondad del Señor.
De año en año se desarrolla, a la luz y al calor de Dios, para consuelo de miles y miles de cuerpos y espíritus; es una planta única, pero con diversas ramas, vivificadas por una única linfa, todas dirigidas al cielo, florecientes de amor a Dios y a los hombres.
Esta es tal vez la menor entre las Obras de fe y de caridad surgidas del Corazón de Jesús, pero quiere ser la primera en consumirse de amor al servicio de la Iglesia, de la Patria y del pueblo.
Todo nos dice que sólo Dios la ha suscitado y la va extendiendo, a pesar de nuestras
miserias, a través de pruebas dolorosas, "per ignem et aquam", ciertamente para ayudarnos en la fe, a nosotros, hombres de poca fe.
Es obra de Fe
En una época de positivismo, de avidez por las cosas terrenas y por el dinero, la Pequeña Obra de la Divina Providencia se propone, con el auspicio de la Virgen Celestial, enjugar muchas lágrimas, elevar las mentes y los corazones a ese Bien no terrenal, que es el único que puede colmar y satisfacer el corazón del hombre, y cooperar modestamente, con gran humildad y de rodillas a los pies de Roma, a mantener fiel o a reconducir al pueblo a la Iglesia y a la Patria, a salvar a los pequeños, a los humildes, a los más insidiados o a los que más sufren de nuestros hermanos en Cristo. "Laus Deo".

lunes, 23 de septiembre de 2013

PADRE PÍO DE PIETRELCINA Y DON ORIONE

 
 
 
Padre Pío de Pietrelcina y Don Orione : gran diversidad y fuerte armonía.
Hoy celebramos la memoria litúrgica de San Pío de Pietrelcina.
Un vínculo humano y espiritual entre San Luigi Orione y San Pío de Pietrelcina , dos importantes figuras del catolicismo moderno.
Durante diez años, 1923-1933, en circunstancias muy problemáticas, Don Orione promovió la verdad sobre el Padre Pío , entonces confundidos y amenazados por una relación de confianza tanto con el Vaticano y las autoridades eclesiásticas ambos devotos dispuestos pero imprudentes. Se consolidó entre los dos "santos" una amistad de calidad superior y que se expresa en el respeto mutuo, el afecto y la oración , la búsqueda de la santidad personal y de la Iglesia, así como la colaboración apostólica. Hay varios testimonios de personas tratadas, según sea necesario, por Don Orione y el Padre Pio Padre Pio .
Don Orione reconoció la gracia y la vocación del Padre Pío desde el principio, como le escribió al obispo Valbonesi el 25/08/1923: "Esta mañana, mientras estaba en el altar para la misa, el Señor hubiera dicho : 'oboediens Fuit hasta la muerte, mortem autem crucis. . Padre Pio a ser todo de Jesús Crucificado, y el amor espiritual de Jesús y de la Santa Iglesia para ser crucificado en la alegría de la caridad "
A su vez, dijo el Padre Pío dijo de Don Orione: "Realmente es un santo! Yo no soy digno de tocar el borde de su vestido " , y pocos días después de su muerte, el 18/03/1940, escribió a la Baronesa Lagorio: "La partida de Don Orione llenó mi alma de tristeza. Es un gran pérdida para la Iglesia militante ".
Don Orione y el Padre Pío están unidos por el hecho de que eran "santos", que se olvidaban de sí mismo y eran todo de Dios y de la Iglesia. Dos hombres literalmente consumidos, incluso físicamente por caridad, y los que conocen a los dos saben que esta expresión no es exagerada. Los distinguen las diferentes "gracia" y "misión" recibido de Dios, el orden humano y sobrenatural.
Uno de ellos, Don Orione, es el patrón de la actividad, pero una actividad de todo "pasiva" en las manos de Dios, " un trapo ", como él dijo.
Y el otro, Pio es el patrón de la pasividad, de la pasión, pero una pasividad, muy "activa" y eficaz en las manos de Dios
Don Orione fue fundador de una congregación, surcó los mares como un misionero, dio inicio a las obras de caridad y sociales impresionante, era un hombre de confianza de las altas autoridades religiosas y civiles, fue un apóstol de la pluma y de la predicación , "padre y benefactor de los pobres" humanidad sufriente "(Pío XII)," una de las figuras más prominentes de este siglo ... tenía el carácter y el corazón del apóstol Pablo "(Juan Pablo II).
El Padre Pio, sin embargo, nunca se mudó de San Giovanni Rotondo. Él sufrió mucho. Se trata simplemente de un monje que oraba, confesó y celebró la misa. El resto lo hizo el Señor por él. Y con la abundancia de la gracia que todos conocemos.
La Iglesia, en su viaje a través de la historia siempre ha tenido que padecer"influencias" debilitantes, a veces la santa anorexia, las heridas, la fatiga y el cansancio, cambios en la presión, reducir la velocidad de la circulación del corazón a las extremidades, especialmente las más remotas y menos considerado. El ministerio de la misericordia es entendido como una " donación de sangre de la caridad "de la" Iglesia, la novia pálida de Cristo, " tiene vitalidad y unidad, es otro fuerte ritmo de la vida y misión de San Luigi Orione y San Pio Pietrelcina.
Don Flavio Peloso
ANÉCDOTAS SOBRE EL PADRE PÍO

Padre Pío en Uruguay
Monseñor Damiani, obispo uruguayo, fue a San Giovanni Rotondo a confesarse con el padre Pío. Luego de confesarse se quedó unos días en el convento. Una noche se sintió enfermo y llamaron al Padre Pío para que le diera los últimos sacramentos. El padre Pío tardó mucho en llegar y cuando lo hizo le dijo:
“Ya sabía yo que no te morirías. Volverás a tu diócesis y trabajarás algunos años más para gloria de Dios y bien de las almas”. “Bueno”, contestó Monseñor Damiani, “me iré pero si usted me promete que irá a asistirme a la hora de mi muerte”. El Padre Pío dudó unos instantes y luego le dijo “Te lo prometo”.
Monseñor Damiani volvió al Uruguay y trabajó durante cuatro años en su diócesis.
En el año 1941 Monseñor Alfredo Viola festejó sus bodas de plata sacerdotales. Para tal acontecimiento se reunieron todos los obispos uruguayos y algunos argentinos en la ciudad de Salto, Uruguay. Entre ellos estaba Monseñor Damiani, enfermo de angina pectoris. Hacia la medianoche el Arzobispo de Montevideo, luego Cardenal Antonio María Barbieri, se despertó al oír golpear a su puerta. Apareció un fraile capuchino en su habitación que le dijo: “Vaya inmediatamente a ver a Monseñor Damiani. Se está muriendo”. Monseñor Barbieri fue corriendo a la alcoba de Monseñor Damiani, justo a tiempo para que éste recibiera la extremaunción y escribiera en un papel: “Padre Pío..” y no pudo terminar la frase. Fueron muchos los testigos que vieron un capuchino por los corredores. Quedó en el palacio espiscopal de Salto un medio guante del padre Pío que curó a varias personas.
En 1949 Monseñor Barbieri fue a San Giovanni Rotondo y reconoció en el padre al capuchino que había visto aquella noche, a más de diez mil kilómetros de distancia. El Padre no había salido en ningún momento de su convento.
Hoy día hay en Salto una gruta que recuerda esta bilocación y desde allí el padre ha hecho varios milagros.


Don Orione y el Padre Pio de Pietrelcina

El 23 de septiembre de 1968, sería el doloroso final de la vida terrena del Padre Pío de Pietrelcina. De este maravilloso fraile, escogido por Dios para derramar su Divina Misericordia de una manera tan especial.
Varios testigos afirmaron haber visto al Padre Pío durante las ceremonias de la Beatificación de Santa Teresita del Niño Jesús en la Basílica de San Pedro, junto a la tumba de San Pío X en la cripta de la basílica. Se le habría visto cinco veces allí.el Cardenal Merry del Val contó al Papa Pío XII que había visto al Padre Pío rezando
Pío XII, es el mas simpático de todos los Papas, después de San Pedro, decía de el: “Porque es tan sencillo, tan modesto, que nadie evoca mejor que el la humildad de Cristo”.
Es cosa cierta que el Padre Pío no ha salido de San Giovanni Rotondo desde hace muchos años; por eso, cuando tales comentarios llegaron a oídos de Pío XII, Su Santidad, para informarse, hizo llamar a Don Orione.
El Papa le preguntó qué pensaba del asunto.
- “Yo también lo vi. Estaba arrodillado rezando a San Pío X. Me miró sonriente y luego desapareció”, respondió Don Orione.
-El pontífice, convencido, le dijo: "Si me lo dice usted, le creo".

jueves, 19 de septiembre de 2013

RECORDANDO AL PADRE JOSÉ BALDUSSI




 
 
El Padre José Baldussi falleció en la mañana del 17 de septiembre en Claypole, a los 90 años de edad, con 55 años de profesión religiosa y 61 de sacerdocio.
Inmediatamente después de conocerse la noticia las redes sociales de la familia orionita demostraron el cariño y afecto que todos sentían por el P. José, y recordaron sus actitudes de amor y bondad en todas las comunidades de la Obra donde prestó sus servicios.
Quienes fueron sus novicios agradecieron por sus años de formación, “ por mostrarnos el camino y ser un modelo de fidelidad a Dios, por enseñarnos a amar a Maria, por su fuerza de voluntad, por su alegria...”
El "simplemente gracias" se repitió en los testimonios de mucha gente que lo conoció en su larga trayectoria de buen Pastor. Como el manifestado por Nelida Palavecino: “fue mi guía espiritual en mi adolescencia. Me visitó cuando estuve enferma, y con él renové mis votos matrimoniales.Lo llevaré por siempre en mi corazón. Es un ángel más en el cielo”.
Desde Italia, el Superior de la Obra Don Orione, P. Flavio Peloso, declaró que “por muchos años fue el “Padre Espiritual” de la Congregación en Argentina, una especie de Canónico Perduca, requerido como confesor y consejero de almas. Discreto, positivo, de mucha piedad y devoción. Conservo de él un recuerdo bello, de estima y de afecto por su persona y por su total dedicación a las almas: de los novicios, de los clérigos, de los cohermanos, de las religiosas, de los residentes y de las personas simples y pobres del barrio de Claypole, al cual se dedicaba con entusiasmo y sacrificio. Tenía algunas convicciones humanas y religiosas firmes y por ello era muy abierto y comprensivo con todos. Vivió para la Congregación y gozaba con los bienes que de ella recibía. En cada encuentro con él, me hacía dar la vuelta por el mundo de la Congregación con sus preguntas”.
“Me complace recordar al P. Baldussi con algunas frases de su personalidad descriptas en el año 1960 por el P. Pablo Bussolini, su Superior, en vistas de su Profesión Perpetua: “sereno, bueno, abierto. Generoso, más preocupado por las necesidades del prójimo que de sí mismo. Ama los trabajos humildes, el apostolado íntimo y que no es ostentoso. Disponible siempre y a todos; trabajador, mortificado, no se queja nunca de las incomodidades y los cansancios. Es una presencia muy preciosa para la Congregación´. Cuantos lo hemos conocido podemos testimoniar que estas características las ha vivido hasta los últimos días. Agradecemos al Señor por este cohermano, don precioso del Señor a la Congregación. Requiescat in pace!”,agregó el P. Flavio.
El P. Baldussi ingresó en la Congregación el 9 de noviembre de 1956, a los 33 años, siendo ya sacerdote. Había sido ordenado el 2 de diciembre de 1951, en el Seminario de “Villa Devoto” de la Arquidiócesis de Buenos Aires. Hizo su año de noviciado en Claypole, y profesó el 8 de diciembre de 1957.
Fue Padre Maestro de Novicios en varias oportunidades: 1964-1967; 1971-1977; 1989-1997; 2001-2005. Fue formador y director de los clérigos en San Miguel de 1977 a 1989; fue por muchos años Consejero y Vicario Provincial, y también Superior Provincial de 1967 a 1970. Desde el 2006 se encontraba siempre disponible a los compromisos pastorales en la Parroquia y en las Capillas periféricas del Cottolengo deClaypole, donde fue velado y sepultado.
Recordando al Maestro
Compartimos un escrito del P. Facundo Mela, quien como tantos sacerdotes orionitas de varias generaciones, se formó bajo la guía del Padre José, “Maestro de almas”:
La lectura breve del oficio de pastores comienza diciendo: “Acordaos de aquellos superiores vuestros que os expusieron la palabra de Dios: reflexionando sobre el desenlace de su vida, imitad su fe”. Con estas palabras quisiera recordar al P. Baldussi, mi maestro de novicios.
La historia del P. Baldussi es una historia de fe vivida y coherente.
Todo comenzó en el seno de una familia porteña como cualquier otra, que recibe la noticia que su hijo quería ser sacerdote. Su padre, un hombre muy bueno, pero socialista al enterarse le prohibió seguir concurriendo a la parroquia.
El P. Baldussi recordaba: “mi papá era un hombre muy bueno, pero no entendía- Te prohíbo que sigas yendo a la parroquia- me dijo”. Ante la negativa paterna de ingresar al seminario de Villa Devoto, el joven José obedeció y vivió algunos años de dolor y oración silenciosa, años que, según él, lo prepararon y purificaron su corazón.
A punto de escaparse de su casa para ingresar al seminario diocesano, ya con una carta de despedidapara sus padres, la mamá le dice: “tu papá te ve triste, si queres ir al seminario, anda”
En el seminario de Devoto encontró un clima de oración y grandes ideales, lleno de entusiasmo, deseos de santidad y celo pastoral. Allí maduro su vocación bajo la guía de los jesuitas, entonces a cargo del seminario, especialmente del P. Achaval, quien lo ayudaría en su primera misa, el 2 de diciembre de 1951.
Después de su ordenación fue Teniente Cura, un año en S. Francisco Solano (Mataderos) y 4 años en N. S. de Monserrat. Como también capellán del Hospital Rawson.Su experiencia de capellán de hospital, lo puso en contacto con el mundo del dolor y lo hizo crecer en su gran amor por los enfermos. Siempre recordaba con mucha alegría su paso por el hospital.
Durante sus años en Monserrat conoció al Dr. Garona, amigo de Don Orione, y por él, al P. Gino Carradori, por entonces provincial, quien los impacto con su presencia y suspalabras: “Nosotros somos los jesuitas de los pobres”.
Así, ingreso al noviciado el 26 de septiembre de 1956, siendo su maestro el P. José Perón, “un hombre de Dios” como el P. Balsussi solía decir. En esa época de noviciado, ayudo al P. Re los fines de semana en la parroquia Luján.
Hizo su primera profesión el 8 de Diciembre de 1957 y la perpetua el 8 de Diciembre de 1960. Trabajo en el pabellón Canaveri, fue asistente y profesor en el seminario menor entonces en el Patronato, confesorde los novicios, clérigos, hermanos y el seminario menor.
Y luego tuvo la gracia de cumplir uno de sus sueños: ser misionero, siendo destinado a Sáenz Peña (Chaco) donde fue párroco y al crearse la diócesis de Roque Sáenz Peña, recibió al Obispo.Luego fue maestro de novicios, provincial, encargado de los clérigos un año en Victoria, maestro de novicios y encargado de los clérigos en Claypole. Superior del Seminario de San Miguel, maestro de novicios de nuevo, vicario Provincial del P. Adolfo Uriona y vicario del seminario, varios periodos consejo provincial, vice maestro de novicios y por ultimo Vicario de la Parroquia Sagrado Corazón de Claypole. Si olvidar su paso como capellán por Fátima, S, Luis Gonzaga, S. Isabel, NS del Huerto (Barrio Los Eucaliptos) e Itatí.
Pero lo más impactante de su vida fue su coherencia, enseñaba lo que vivía. Un hombre de Dios con un ardiente deseo de santidad y feliz de ser sacerdote “con olor a oveja” como dice el P. Francisco.
De gran amor a la Virgen, siempre con rosario en mano, pobre al extremo y alegre. Formador de variasgeneraciones, hombre de confianza de la congregación, director espiritual, padre, y siempre, siempre SACERDOTE.
En mi caso particular, tuve la gracia de vivir dos veces con él, durante mi noviciado y, ya sacerdote, en la parroquia Sagrado Corazón. Su presencia, alegría y sabiduría fueron para mí una gracia de Dios.
Ahora que el P. Baldussi fue llamado a la casa del Padre, nos queda a nosotros ser fieles a sus enseñanzas y ejemplo. Ojala cuando nos reencontremos con él y nos pregunte: “¿te hiciste santo?”, le podamos contestar que “sí, maestro”.

¡Gracias P. Baldussi por sus enseñanzas y ejemplos!

P. Facundo Mela fdp
Desde Chile..... Un agradecido del año que pase junto al Padre José Baldussi. Un padre y maestro....Que descanse en Paz, junto a nuestro Padre Don Orione. Claudio Plaza

viernes, 13 de septiembre de 2013

BEATO FRANCISCO DRZEWIECKI Y 107 COMPAÑEROS MARTIRES

 
 
 
 
Testimonio de coraje y entrega
Por Carina Campo
Desde el pasado 13 de junio, cuando en Varsovia (Polonia) el papa Juan Pablo II proclamó beato a Francisco Drzewiecki, la familia orionita tiene un nuevo hijo reconocido como modelo e intercesor ante Dios.
El padre Francisco -que fue beatificado junto a otros 107 mártires polacos religiosos y laicos- murió el 13 de septiembre de 1942 después de tres años de prisión. Tenía sólo 34 años y seis de sacerdote, y desde temprana edad había manifestado su vocación religiosa.
De hecho, la familia Drzewiecki era originaria de Zduny, un antiguo pueblo de agricultores donde es muy tradicional la intensidad religiosa y patriótica, puesta de manifiesto -entre otras cosas- en un claro orgullo por su majestuosa iglesia gótica.
En este pueblo, el 26 de febrero de 1908 nació Francisco, hijo de Juan y Rosalía, quien pasó allí los primeros años de su vida en compañía de sus cuatro hermanos y sus seis hermanas. La vida de niño de Francisco era la normal de un ambiente familiar pobre, laborioso, unido y religioso. El pequeño se distinguía por su inteligencia y capacidad práctica. "Era tranquilo y educado. Estudiaba con voluntad. A la noche los niños rezábamos las oraciones con las manos juntas. No era necesario que nuestros padres nos lo recordaran", recuerda su hermana Ana. Y aún antes de ir a la escuela, ya había recibido una buena formación de sus padres. Ayudaba a sus hermanos menores y a la usanza polaca pastoreaba en el campo. Tal empeño práctico garantizaba una buena preparación a la vida de sacrificios.
Las circunstancias no permitieron que estudiaran todos los hermanos. En el año 1923 muere el padre y Francisco debe interrumpir sus estudios. La madre busca otra escuela y reconoce que su hijo se sentía llamado al sacerdocio.

En la casa de las misiones

Doña Rosalía -la mamá de Francisco- contaba abiertamente el problema que tenía al pensar en el futuro de sus hijos. Habiendo escuchado ésto, alguien le ofreció una buena solución: cerca de la ciudad de Zdunska Wola existía un colegio para niños dispuesto a aceptar a toda clase social.
Aquella información parecía una respuesta del cielo, y en especial de la Virgen, a la que la madre del futuro sacerdote orionino rezaba con devoción. Con una breve recomendación del obispo de la región en la que destacaba su religiosidad, diligencia y comportamiento, fue aceptado inmediatamente. Era el 1º de septiembre de 1924. Una nueva congregación todavía no conocida en Polonia -la Pequeña Obra de la Divina Providencia- hacía poco que había iniciado su actividad para los jóvenes más pobres. El director, P. Aleksander Chwilowiez, imitaba el ejemplo de Don Orione en favor de la vocación de los pobres y comenzó transformando una vieja taberna en un colegio de segunda enseñanza clásica con internado para favorecer una adecuada formación de los jóvenes.
En este entorno, Francisco maduró la idea de encomendarse a Dios. Y el 10 de diciembre de 1930, luego de seis años de colegio, hace su primera profesión religiosa.

Formación y trabajo

La congregación orionina en Polonia estaba, en los años 30, en pleno desarrollo: ampliación de la casa de Zdunska Wola, cocina para los pobres, oficina tipográfica, actividades pastorales, fundación de la parroquia y Pequeño Cottolengo en Wloclawek, obra caritativa en Izbicakjawska e instituto para los niños en Kalisz. Pero la prioridad era -sobre todo- el aumento de nuevas vocaciones religiosas.
Ya por entonces Don Orione hablaba con admiración de la labor de Francisco, quien en 1931 había terminado sus estudios de filosofía e iniciado los de teología. Entonces, los superiores deciden mandarlo a Italia para finalizar su formación.
Ya sacerdote, se le confía el cuidado de unos veinte "carissimi", clérigos de la institución empeñados en el estudio y el trabajo para la ampliación del edificio del "Pequeño Cottolengo " en Quatro-Castagna, Génova.
El padre Francisco se ganó pronto la estima y el afecto de los jóvenes por la nobleza de su trato, su calma y bondad: "Nuestro director era siempre rápido, vigilante con su presencia y bondad, era gentil, afable y reservado. Nos sentíamos naturalmente animados con su presencia siempre atenta y afectuosa", señaló uno de sus clérigos. Promovía y disfrutaba del espíritu de la familia y del Pequeño Cottolengo: "Tengo trabajo de sobra porque este año la familia del cottolengo aumentó y hay nuevas necesidades. Somos 150 personas. Estoy muy contento de encontrarme aquí, donde se hace la voluntad de Dios", le contó Francisco a un amigo en Polonia.
En el verano de 1939 retornó a Polonia para ayudar en la parroquia y en el Pequeño Cottolengo de Wloclawek y lo sorprendió el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Testigo fiel

El 14 de septiembre de 1939 los alemanes entraron en Wloclawek. Toda Polonia fue presa de la invasión nazi y en poco tiempo desaparecería literalmente del mapa de Europa.
La potencia bélica y la inaudita atrocidad perpetuada por los alemanes suscitaron pánico y consternación, obligando a la población a huir a cualquier refugio. Las calles estaban llenas de fugitivos. En Wloclawek, donde estaban los orioninos, los aviones bombardearon los principales objetivos. Del clero sólo quedaron cinco o seis sacerdotes que se refugiaron en los sótanos del seminario, para protegerse de las bombas.
Mucha gente se amontonó en el cottolengo: ¿cómo dejarlos sin atención? Las monjas orioninas y el padre Francisco se prodigaron para ofrecer ayuda, comida y refugio. "En los primeros días -escribió el joven sacerdote orionino- veíamos a los soldados polacos que escapaban, sufrían hambre. Ayudábamos a los heridos. Bajo la Iglesia había cien personas. Cada tanto, pasaban los aviones bombardeando, sembrando el pánico y ocasionando incendios, heridos y muertos. He tomado coraje y en bicicleta, trataba de ayudar a los heridos".
El padre Francisco no descansaba y confesaba al aire libre sentado en una piedra: "De día iba al bosque donde confesaba a los soldados bajo un pino. Una vez empezaron los bombardeos y yo levanté en mis brazos el cuadro de la Virgen. Ningún soldado resultó muerto, la Virgen nos había protegido".
En la madrugada del 8 de noviembre de 1939, todo los sacerdotes, los seminaristas y el obispo de la diócesis fueron detenidos y llevados a la cárcel, donde quedaron más de dos meses, luego de lo cual fueron trasladados a otra prisión en un viaje terrible sobre un camión descubierto con más de 20º bajo cero. El viaje concluyó en un convento de los salesianos, destinado por entonces a ser la cárcel del clero. Monseñor Sarmik quedó admirado por la serenidad, humildad y benevolencia del religioso orionino: "Ayudaba, trabajaba y nunca se lamentaba", comentó.
El 14 de diciembre de 1940 el padre Francisco llega a Dachau, un campo de concentración nazi, última etapa de su calvario. Le fue asignado el número 22.666 y le explicaron que de allí no saldría más porque la Gestapo (policía secreta de Hitler) había ordenado que "el clero y los judíos debían desaparecer".
El "lager" de Dachau era un enorme campo de trabajo para sostener la economía militar alemana, con turnos agobiantes de 15 horas diarias de tareas y en condiciones climáticas pésimas. En ese tiempo trabajaban allí 2.500 eclesiásticos.

Por Dios, por la Iglesia, por la Patria

Una carta fechada en Dachau del 13 de septiembre de 1942, y firmada por un oficial de las S.S., da cuenta de la muerte del padre Francisco Drzewiecki. En ella se decía, también, que habían sido enviados tres paquetes con sus efectos personales a doña Rosalía, la madre. Ese año en el campo de concentración de Dachau fue el tiempo del hambre, el año más duro que el clero hubiera recordado. Cerca de 500 sacerdotes polacos murieron aquel 1942. Uno de los métodos para eliminar a los reclusos era la llegada de "El Transporte de los Inválidos". Una comisión visitaba cada tanto la enfermería del "lager" y hacía la lista de los "inválidos a transportar". Les decían que los llevaban en el tren para una "mejor vida", pero todos sabían que el viaje terminaba en el horno crematorio. Cuando los nazis lo vienen a buscar, se despidió con gran entereza. En ese supremo y dramático momento, el padre Francisco demostró ser un pastor dispuesto a dar la vida por su rebaño.
Un compañero suyo, también clérigo orionino, Josef Kubicki, que sobrevivió al campo de concentración de Dachau, recuerda ese último encuentro: "El padre Drzewiecki me dijo: - ¡Adiós, José! Partimos.
Yo estaba tan abatido que no podía decir ni una palabra de aliento. Y el padre Drzewiecki continuó:
- José no te pongas triste. Nosotros, hoy, tú mañana...
Y con gran calma todavía pudo decir:
- Nos vamos, pero ofrecemos como polacos nuestra vida por Dios, por la Iglesia y por la Patria. Y no regresó nunca más".
Hoy, el padre Francisco testimonia el sufrimiento y martirio de millares de seres humanos. Y también la fe de tantos otros que, hasta el último aliento, se supieron hijos del Dios de la Vida.

Mártires polacos

El padre Francisco Drzewiecki fue beatificado por el papa Juan Pablo II en una ceremonia realizada en su tierra natal junto a otros 107 religiosos y laicos polacos.
Los nuevos mártires padecieron torturas, experimentos pseudo-médicos, hambruna y trabajos forzados, y murieron - la mayoría en diferentes campos de concentración- fusilados, ahorcados, decapitados, en las cámaras de gas, o como consecuencia de los malos tratos recibidos. De ellos, 3 eran obispos, 52 sacerdotes diocesanos, 26 sacerdotes religiosos, 7 hermanos, 8 religiosas, 3 seminaristas y 9 laicos, entre los que figura una viuda que pidió tomar el lugar de su nuera embarazada de ocho meses para salvar la vida de la madre y el niño.